Polifonía de un mundo interior: Leonor Picchetti
Juan Páez
En esta oportunidad, equipaje en mano, nos vamos de viaje al interior de la provincia de Jujuy, más específicamente a la localidad de Maimará, para visitar la escritura de una gran novelista. Y es que en la columna de hoy, hablaremos de una novela corta muy particular: Los pájaros del bosque de la escritora Leonor Picchetti.
Sobre la autora
Leonor Picchetti nació en Buenos Aires el 25 de mayo de 1942. Completó sus estudios secundarios en Jujuy. Trabajó como maestra y en la industria minera privada. Vivió en Maimará, donde fundó la editorial Maimará en la que dio a conocer cuentos para niños y cuadernos de apoyo escolar ilustrado por ella y sus alumnos.
En 1964, el sello Falbo Librero Editor publicó la primera edición de Los pájaros del bosque. Luego, en 2007, la editorial Apóstrofe ediciones la reeditó en el marco del Plan de Promoción y Difusión de la Producción Literaria Jujeña y Apoyo a la Industria Editorial Local.
En esta obra, la autora explora el mito de la infancia y la inocencia, trazando un recorrido por el descubrimiento de la sexualidad y la rebeldía de la adolescencia.
Pretextos
La reedición de 2007 incluyó también su otra nouvelle, La palabra mágica, editada inicialmente en 1966. El libro, compuesto por ambas obras, posee dos elementos paratextuales interesantes que permiten el ingreso a estas narrativas. Nos referimos, por un lado, al prólogo a cargo de Eduarda Mirande y, por el otro, a la conferencia denominada Acerca de una escritora argentina: Leonor Picchetti, que el profesor Jaime Rest de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires leyó el 25 de setiembre de 1964 en las instalaciones de la librería Falbo.
Mirande (2007) ubica ambas producciones en el campo literario de Jujuy y lo hace teniendo en cuenta los cambios producidos por las vanguardias. Sostiene que las obras de Picchetti «irrumpieron la calma literaria de Jujuy en la década del ´60» (p. xi), y agrega que su escritura se inscribe en las corrientes vanguardistas que desde 1955 supieron manifestarse en Argentina y en Hispanoamérica. Entre otras características, la prologuista destaca la fractura de los principios de la lógica racional, la desarticulación de la linealidad temporal y el empleo de varios puntos de vista simultáneos que permiten narrar la historia desde diferentes aristas.
El uso de diferentes puntos de vista se advierte, por ejemplo, en el siguiente fragmento: «Juan y María bajan rápido porque tienen sed y el recreo sólo dura cinco minutos. Es común llegar luego que ha comenzado la hora; casi todos los profesores llegan tarde, les pagan una miseria y a veces no les pagan y son universitarios y una cátedra no la tiene cualquiera. Yo me siento aquí y Juan del otro lado» (p.53). Este paso de la omnisciencia a la primera persona dentro en un mismo párrafo da cuenta de su novedosa propuesta compositiva.
Por su parte, Rest ([1964] 2007) expresa que el encanto de Los pájaros del bosque radica en que el lector se distrae con las preocupaciones argumentales debido a la diversidad de situaciones que se plantean. El académico expone que, por todo ese andamiaje, «quedamos ante la protagonista como ante una corriente que fluye, a veces que desborda, pero que no está sujeta a esta tensión entre un acontecimiento y otro sino que va acumulando referencias anecdóticas mediante un bombardeo incesante de impresiones, en vez de un ordenamiento puramente informativo» (p.xvii).
El mundo es una novela
La voz que articula los acontecimientos está en constante movimiento, mimando el fluir mismo de la conciencia. Ello, sumado a la apuesta por el empleo de un tiempo simultáneo y dispar, traza un programa escriturario singular que la distingue de las otras producciones literarias de la provincia de aquellos años. Los juegos compositivos y los tópicos que despliegan las novelas, sin dudas, ubicaron a su autora en el incómodo lugar de la diferencia y terminó alejándose –o terminaron alejándola– de la escena escrituraria jujeña.
La protagonista de la historia es María Pragda, una muchacha que atraviesa el relato quebrando los mandatos establecidos por la sociedad: apropiándose de su deseo, se rebela contra lo instituido. Asume su manera de ser. Su curiosidad la vuelven diferente al resto.
En Geografía de la novela, Carlos Fuentes (1993) dice que la novela deberá ser la arena donde todos los lenguajes puedan darse cita. En términos del autor: «la novela no sólo como encuentro de personajes, sino como encuentro de lenguajes, de tiempos históricos distantes y de civilizaciones que, de otra manera no tendrían oportunidad de relacionarse» (p.26).
En este caso, se vinculan sexualidad y adolescencia, y ambas se mezclan con el discurso religioso: «Cómo me envidian mis compañeras. María es la nena del padre Bounard. Qué tontas fueron al creer lo que decían las monjas: el padre es muy malo y habrá una penitencia para quien lo moleste. María fue la única que se atrevió a probar si aquello era cierto. Y las embromó a todas, mírenla, tiene una llave doble del patio y entra allí cuando quiere» (p.87).
Para concluir, el lenguaje se trasforma en el verdadero protagonista de la novela. Porque rompe -al igual que lo hace María con las formalidades sociales- con la cárcel de lo convencional, convirtiendo su singularidad en una marca distintiva. La voz y la conciencia fluyen. En este ir y venir, se desarticulan los modos de decir para que tanto el lenguaje como María puedan nombrar el mundo y su experiencia.
Bonus track
«Toda sociedad es concéntrica, los que están arriba se sostienen con los que están abajo. Los de arriba son muy pocos pero están arriba. Los de abajo son muchos pero están abajo. Y cuando dos extremos se tocan generan o destruyen algo» (p.34)
«El padre no sabe que los niños tienen algo más que las niñas, él será como los muñecos, no tendrá nada. Sin embargo, lo he visto entrar al baño, sí, algo tendrá. Raquel me dice que eso es malo y que yo pecó al hablar del pipí de los nenes. Pero me pregunta cómo es, y ahora no te lo diré» (p.42)
«Aspiro un puñado de aire y arrojó el oxígeno transformado en las estrofas:
“La redonda luna,
lentamente avanza”
– ¡Levanta la mano e indica el cielo!
“La redonda luna…”
Inútil, hermana. Esta chica nos arruinará la presentación» (p. 45)